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EL CULTIVO DE LA ALCACHOFA

1. MORFOLOGÍA Y TAXONOMÍA

 2. EXIGENCIAS EN CLIMA Y SUELO

                     2.1. EXIGENCIAS EN CLIMA

                    2.2. EXIGENCIAS EN SUELO

 3. MATERIAL VEGETAL

 4. MÉTODOS DE PROPAGACIÓN

 5. PRÁCTICAS CULTURALES

                   5.1. PREPARACIÓN DEL SUELO

                   5.2. SIEMBRA Y PLANTACIÓN

                  5.3. OTRAS LABORES

 6. ABONADO  Y FERTILIZACIÓN

 7. RIEGO

 8. PLAGAS

 9. ENFERMEDADES

 10. RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

 11. BIBLIOGRAFÍA

  1. MORFOLOGÍA Y TAXONOMÍA

Familia: Compuestas

Especie: Cynara scolymus, L.

Sinonimias: Alcaucil

Origen: Norte de África y Sur de Europa.

Planta: Planta vivaz, que puede considerarse como bianual y trianual, conservándose como vivaz en cultivos muy abandonados y con notable decrecimiento de la producción. Tallos, erguidos, gruesos, acanalados longitudinalmente y ramificados, con más de un metro de altura.

Sistema radicular: Extraordinariamente potente, que le permite adaptarse a una extensa gama de suelos. Se inserta en un rizoma muy desarrollado, en el que se acumulan las reservas alimenticias que elabora la planta.

Hojas: Largas, pubescentes, grandes de 0,9 a un metro de color verde claro por encima y algodonosas por debajo. Los nervios centrales están muy marcados y el limbo dividido en lóbulos laterales, a veces muy profundos en las hojas basales y mucho menos hendidos en hojas de tallo.

Flores: Terminales muy gruesas, recubiertas por escamas membranosas imbricadas y carnosas en la base constituyendo la parte comestible.

Fruto: Es un aquenio provisto de vilano, de forma oblonga y color grisáceo, que son considerados como la semilla de la planta, pesando el litro de 600 a 610 gramos y durando de seis a doce años su facultad germinativa.

 

    2. EXIGENCIAS EN CLIMA Y SUELO

         2.1. EXIGENCIAS EN CLIMA

Unas adecuadas condiciones climáticas sen extremadamente importantes en la producción de alcachofas. La alcachofa es una hortaliza de invierno (temporada fría) y crece con máximo esplendor de temperaturas diarias de 24º C y nocturnas de 13º C.

El rango de temperaturas adecuado para una buena cosecha de alcachofas se sitúa entre 7-29º C, libre de heladas. De esta forma la planta recibe la apropiada vernalización (la floración es inducida por el frío). Durante el periodo de cultivo se debe evitar a toda costa que las plantas se expongan a temperaturas por debajo de -3,8º C, pues la cosecha corre peligro de arruinarse completamente.

Los climas cálidos y secos provocan las hojas del fruto (brácteas) tiendan a abrirse rápidamente destruyendo la ternura de la parte comestible y la consistencia del fruto. Las alcachofas entonces tienen un sabor amargo y son poco atractivas en apariencia.

El tiempo frío daña fácilmente a la alcachofa. a temperaturas cercanas o por debajo del punto de congelación (0º C), la parte más externa de las hojas del fruto tiende a ampollarse, proporcionando primero un aspecto blanquecino en la hoja que luego se volverá de color marrón parduzco. Las lesiones superficiales causadas por el frío son estéticamente indeseables pero no perjudican para nada la calidad culinaria del fruto.

    2.2. EXIGENCIAS EN SUELO

Las plantas de alcachofa tienen un sistema radicular fuerte y profundo que puede adaptarse a multitud de suelos, pero prefiere suelos profundos arenosos, fértiles y bien drenados. Deben evitarse suelos ligeros con excesivo drenaje y poca conservación de la humedad. Los suelos deben ser llanos y estar libres de hierbas.

Soporta mal el exceso de humedad del suelo y puede adaptarse a suelos con pH ligeramente alcalino. Es una planta resistente a la salinidad, pero un exceso ocasiona necrosis en las brácteas internas y facilita la proliferación de enfermedades como Botrytis y Erwinia.

    3. MATERIAL VEGETAL

Hasta hace muy poco tiempo casi todas las variedades cultivadas en el mundo tenían una denominación geográfica, la de su lugar de origen. Blanca de Tudela, Madrileña, Violeta de Provenza, Camus de Bretaña, Romanesco, Espinoso Sardo, etc. Aún siguen siendo éstas con diferencia, las más cultivadas.

Las variedades se diferencian principalmente por la forma (esférica u oval), tamaño y color (verde o violeta) del capítulo y por la precocidad (variedades de día corto, que necesitan haber pasado un período invernal antes de emitir los capítulos o de día largo, capaces de producir en otoño).

En España la variedad más cultivada, casi la única para mercado nacional, es la Blanca de Tudela, de capítulo oval, más bien pequeño, compacto y verde, que además, es muy temprana; es capaz de estar produciendo todo el otoño e invierno, cuando la alcachofa se comercializa en fresco para mercado interior o exportación, aunque sea en primavera cuando da la mayor cosecha (la única en zonas frías), que se destina principalmente a industrialización.

Para exportación se cultivan, en Murcia y Alicante otras variedades: Violeta de Provenza, también de capitulo oval y temprana; Macau ( Camus de Bretagne o Blanc Hyèrois) de capítulo esférico muy tardías y también alguna otra.

    4. MÉTODOS DE PROPAGACIÓN

    4.1. Reproducción por semillas.

Es un procedimiento poco utilizado tradicionalmente para el cultivo comercial, pero en los últimos años han aparecido variedades de alcachofa cultivadas a partir de semilla. Hasta hace poco tiempo se crecía que las alcachofas producidas a partir de cultivos de semilla eran de inferior calidad. Sin embargo, tras las mejoras obtenidas, las alcachofas de semilla pueden ser de una calidad excelente, tanto en aspecto externo como culinario, además de las ventajas que aporta su utilización.

Con el cultivo mediante semilla la cosecha es anual, lo que hace que este cultivo sea más atractivo a los agricultores. La rotación de cultivos permite renovar la tierra cada año, eliminando plagas y enfermedades que eran residentes en el suelo en los cultivos perennes. El empleo de semillas permite el incremento de la densidad de plantación y por tanto incrementos en la producción del 60-80% con respecto al cultivo tradicional. Los frutos no tienen espinas y son más resistentes a abrirse cuando alcanzan la madurez productiva. 

    4.2. Multiplicación por hijuelos.

Los hijuelos suelen tomarse entre febrero y marzo de las plantas madres, seleccionando los más vigorosos. Se recortan sus hojas y raíces y se plantan en viveros especiales, en líneas separadas entre sí 8-10 cm. Para el transplante se seleccionarán aquellos hijuelos que han fructificado en le vivero. este procedimiento proporciona plantaciones muy homogéneas y con pocas marras pero es muy costoso.

    4.3. Multiplicación por esquejes.

Es el sistema más empleado en el litoral mediterráneo. Consiste en tomar de los pies madres sus rizomas, pudiéndose obtener de cada pie madre 4-6 esquejes, que son plantados directamente en julio agosto.

    4.4. Cultivo de meristemos.

Las alcachofas reproducidas por clones poseen graves problemas de degeneración, que pueden ser eliminados mediante las modernas técnicas de cultivo de meristemos. Entre los problemas destacan la aparición de bacterias endógenas, vitrificación y muerte de la planta, etc. Pero la multiplicación "in vitro" permite obtener variedades tardías más sanas, vigorosas y productivas, sin marras de plantación. que compensan el mayor coste de la planta. 

    5. PRÁCTICAS CULTURALES

    5.1. PREPARACIÓN DEL TERRENO

Al tratarse de un cultivo bianual o trianual, la preparación del suelo debe ser lo más perfecta posible. El suelo se prepara mediante labores profundas, que aseguren una buena permeabilidad y aireación del suelo en profundidad. Posteriormente se efectúan sendos pases de frutilladora para desmenuzar el terreno superficialmente.

    5.2. SIEMBRA Y PLANTACIÓN

El cultivo de alcachofas mediante semilla permite tanto el transplante como la siembra directa, siendo este último el método más extendido en las zonas productoras americanas. Los agricultores utilizan sembradoras de precisión que dejan caer de 2 a 3 semillas cada dos centímetros, con espacios de 60-90 cm en línea. El ancho del marco varía entre 1,5-2 m. Utilizando marcos de anchura de 1,8 m y dejando 3 semillas cada dos centímetros en una línea con espacios de 60 cm, se necesitan aproximadamente 27.000 semillas/ha (1 kg). Las temperaturas elevadas en el suelo pueden ocasionar que el porcentaje de germinación decaiga notablemente.

Para plantas propagadas vegetativamente la plantación suele hacerse en los meses de julio y agosto, trazando surcos separados entre sí 0,8-1,2 m y entre plantas 0,8 m. Se colocan dos hijuelos en cada golpe, con la intención de suprimir más tarde el más débil de ellos dejando más que uno. Los plantones no deben enterrarse mucho al hacer la plantación, pues con ello se corre el riesgo de que se pudran. Se pueden alcanzar densidades de 9000 plantas/ha. Se evitará transplantar si la temperatura de la superficie del terreno es fría, ya que el punto de crecimiento de la planta esta localizado cerca de la superficie y el frío puede afectar considerablemente.

    5.3. OTRAS LABORES

En el cultivo de la alcachofa destaca la realización de estas otras labores:

Reposición de marras. Suele efectuarse con el tempero proporcionado por el segundo riego. Con ello eliminamos aquellas plántulas que no han arraigado bien en el terreno tras el riego de plantación.

Recalzados y cavas.

Escarda química. Para el control de malas hierbas es común el empleo de los siguientes herbicidas en preplantación: trifluralina, metobromurón, metribuzina, metabenzotiazurón, etc. En posplantación se puede emplear prometrina, linurón, nitrofene, simazina, etc. a las dosis recomendadas por el fabricante.

Podas. Al realizarse la recolección del primer año, es común realizar una poda severa a la planta cuando ésta a empezado a secarse, para favorecer el desarrollo de los hijuelos que garantizan la producción del año siguiente.

6. ABONADO  Y FERTILIZACIÓN

Las alcachofas necesitan menos fertilizantes que la mayoría de los cultivos hortícolas, para obtener rendimientos altos. Para máximo rendimiento se suelen utilizar:

Estiércol: 50-75 Ton/Ha. Abonado de fondo.

Nitrógeno (UNA 32): 112-224 Kg/ha. Aplicar 1/5 como abonado de fondo y el resto a iguales y sucesivas aplicaciones.

Fósforo (P2O5): 56-112 Kg/ha. Abonado de fondo.

Potasio (K2O): 34-112 Kg/ha. Abonado de fondo.

En riego por goteo se suelen aplicar como abonado de fondo entre 35 y 56 Kg/ha de nitrógeno y la mitad de las cantidades anteriores de fósforo y potasio. El resto de fertilizante se aplica a intervalos semanales durante el cultivo

Extracciones periódicas de nutrientes de la alcachofa durante el ciclo de cultivo

Intervalo 

P2O5

K2O

Ca

Mg

(días)

kg/ha

Kg/ha

Kg/ha

Kg/ha

Kg/ha

0 - 30 

7,5

2,5

7,0

4,5

1,2

31 - 60 

12,5

5,0

17,5

7,5

2,0

61 - 90

42,5

17,5

52,5

22,5

6,0

91 - 120

22,5

7,5

28,0

15

4,0

121-150

12,5

6,2

17,5

7,5

2,0

151-180

22,5

8,7

56,0

22,5

6,0

181-210

47,5

20,0

38,5

30

8,0

211-240

60

27,5

94,5

30

8,0

241-270

22,5

30,0

38,5

10,5

2,8

Total

250

125

350

150

40

 

7. RIEGO

Las alcachofas requieren riegos frecuentes durante el periodo de crecimiento de la planta. Es importante realizar un riego de plantación que proporcione suficiente humedad para conseguir un buen arraigado. La carencia de humedad en el suelo cuando los frutos están en formación provoca una mala calidad de los mismos. Cuando la planta alcanza la madurez, el riego debe ser continuo.

El riego de la alcachofa se puede efectuar mediante aspersión, manta y goteo. El riego a manta es el más empleado. El riego a aspersión tiene la ventaja de que crea un ambiente de humedad alrededor de la planta que favorece el crecimiento y la producción. Las plantas de alcachofa son susceptibles a la podredumbre de la raíz si el riego es excesivo, por lo que se recomienda no regar a manta y si se efectúa, tratar de no inundar la parte del tallo y la raíz.

    8. PLAGAS

    8.1. Barrenador de la alcachofa.

Hydroecia xanthenes (=Gortyna xanthenes) es un lepidóptero noctuido cuyas larvas penetran, tras mordisquear las hojas, por las nerviaciones de las mismas; a continuación realizan galerías en los tallos, pudiendo minar las propias inflorescencias y llegando a situarse en el sistema rizomático.

Las desinfección de esquejes, previa inmersión en un caldo de insecticidas fosforados penetrantes como diazinón, fentión, malatión, etc., es un sistema de evitar la propagación de la plaga.

Cuando se observa la eclosión de las larvas, se pueden efectuar pulverizaciones con metomilo, fentión, fenitrotión, dimetoato, fosalón, triclorfón, profenofos, cipermetrina, lambda-cihalotrina, deltametrina, diclorvos, etc., teniendo siempre presente la normativa vigente sobre la utilización de insecticidas y respetando los plazos de seguridad.

    8.2. Pulguilla de la alcachofa.

Las larvas del coleóptero halticino Sphaeroderma rubidum devoran las hojas entre sus dos epidermis. Se combaten mediante pulverizaciones de fosnet, metiocarb, decametrina, lambda-cihalotrina, etc.

    8.3. Otras plagas.

Existen otras larvas de lepidopteros noctidos como la rosquilla negra (Spodoptera littoralis) y los gusanos grises (Agrotis sp.), que comen las hojas y cuellos de las plantas respectivamente. Se combaten mediante pulverizaciones con clorpirifos, triclorfón, metomilo, lambda-cihalotrina, así como cebos envenenados.

Los pulgones producen amarilleamientos, abarquillamientos, etc., que se combaten con malatión, dimetoato, pirimicarb, bromofos, heptenofos, piretroides, etc.

El apión de la alcachofa (Apion carduorum) es un coleópero cuyas larvas realizan galería en las hojas y cabezuelas. Se combaten mediante pulverizaciones de fosnet, metiocarb, decametrina, lambda-cihalotrina, etc.

Otro coleóptero es la casida verde de la alcachofa (Cassida defflorata), cuyas larvas, de tronco espinoso, devoran la epidermis de las hojas. Su control es similar al empleado para el apión.

La mosca de la alcachofa (Agromyza apfelbecki) realiza galerías más o menos tortuosas en las hojas. Se combate mediante aplicaciones de fentión, diazinón, malatión, etc.

    9. ENFERMEDADES

    9.1. Bremia lactucoe o Peronospora gangliformis.

Este mildiu se presenta en forma de polvillo blanco harinoso que recubre la cara inferior de las hojas. Favorece su desarrollo un ambiente húmedo y templado, presentándose con más frecuencia en los climas meridionales o en los cultivos de primor y forzado. Las bajas temperaturas detienen su desarrollo. Se combate preventivamente mediante tratamientos con oxicloruro de cobre, mancozeb, captan, folpet, propineb, captafol, etc., así como los fungicidas sistémicos y sus combinaciones.

    9.2. Ramularia cynarae.

Este pequeño hongo recubre las hojas de la alcachofa de unas manchas de color gris en gran cantidad las cuales se agrupan formando placas más o menos irregulares. Para su prevención hay que evitar el estancamiento de las aguas y una excesiva humedad en el terreno. Se puede combatir con los productos indicados en el caso anterior. 

    9.3. Grasa de la alcachofa.

Producida por la bacteria Xanthomonas sp., provoca la aparición de manchas aceitosas en las brácteas de las cabezuelas. Suele atacar como consecuencia de un período de heladas seguido de una época con temperaturas altas, lo que provoca el desprendimiento de la epidermis de las brácteas, o bien tras la incidencia de borrascas veraniegas, coadyuvadas por otros agentes parásitos como algunos insectos.

    10. RECOLECCIÓN Y CONSERVACIÓN

La recolección suele comenzarse a partir del mes de noviembre, pudiéndose prolongar durante todo el invierno. El ritmo de recolección varía a lo largo del periodo productivo, pudiéndose diferenciar dos etapas: en la primera se recolectan el 25-35 % de la producción y en la segunda entre el 65 y 75%.

La recolección de alcachofas suele finalizar en el área del Mediterráneo durante el mes de mayo, alcanzándose unos rendimientos de 12-18 Tn/ha. La recolección es manual cortando 8-10 cm de tálamo floral.

Para consumo en fresco, las alcachofas se clasifican en función de su diámetro ecuatorial, estableciéndose tres categorías (extra, I y II). Las alcachofas se disponen en cajas y se almacenan en cámaras frigoríficas entre 15 y 30 días a 0-1º C y 90-95% de humedad relativa. Las alcachofas también pueden destinarse a la industria conservera.

    11. BIBLIOGRAFÍA

ALSINA, L. 1980. Horticultura especial. Tomo I. Ed. Sintes, S.A. Barcelona.

CASANOVES, D. 1997. Semillas para el cultivo de la alcachofa. Horticultura nº 124.

MAROTO, J.V. 1995. Horticultura herbácea especial. Ed. Mundi-Prensa. Madrid.

MIGUEL, A. La alcachofa: variedades y métodos de multiplicación. www.terralia.com

MIGUEL, A.; MAROTO, J.V.; IRANZO, B. & LÓPEZ-GALARZA, S. 1997. Ácido giberélico en alcachofa. Horticultura nº 120.

RECHE, J. 1971. Cultivo de la alcachofa. Ministerio de Agricultura. H.D. 2-71. Madrid

 

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